
U.S. CUSTOMS AND BORDER PROTECTION
UN DECOMISO de drogas en la frontera México-EEUU.
Los narcotraficantes mexicanos han echado de lado a sus contrapartidas colombianas y ahora dominan el mercado estadounidense en la mayor reorganización del mercado que haya ocurrido desde el ascenso de los carteles colombianos en los años 80, declararon funcionarios de Estados Unidos.
Grupos mexicanos ahora están detrás de la mayor parte de la cocaína, la heroína, la marihuana y las anfetaminas que se están vendiendo en las calles de EEUU, dijeron los funcionarios. Las agencias de la justicia mexicana parecen demasiado débiles o demasiado corruptas como para poder detenerlos.
El papel de México como centro del narcotráfico ha estado creciendo desde hace tiempo, pero su control del comercio de $400,000 millones anuales se ha fortalecido en los últimos años. Según un reporte del mes pasado de la Agencia de Lucha Contra las Drogas (DEA), 92 por ciento de la cocaína vendida en los Estados Unidos en el 2004 pasó por la frontera entreEEUU y México.
Y el Equipo Especial Interagencias Sur, radicado en Cayo Hueso, que coordina los esfuerzos federales contra el narcotráfico, ha reportado que casi 90 por ciento de la cocaína dirigida al mercado norteamericano va en barco a México u otros países de América Central y de ahí, por tierra, a la frontera con Estados Unidos.
El aumento ha provocado varios informes recientes por parte de la DEA y otras agencias de EEUU, así como audiencias tanto en la Cámara como en el Senado. Los miembros del Congreso, preocupados porque la red de narcotráfico pueda usarse para fines terroristas, están presionando al gobierno de Bush para que invierta más recursos en programas para interceptar los embarques de drogas antes de que éstos lleguen a la frontera.
Los funcionarios describen los carteles mexicanos como cerrados negocios familiares, conocedores del mundo empresarial que operan redes de asociaciones internacionales. Los carteles colombianos controlaban el narcotráfico desde su producción hasta su distribución mayorista. Los mexicanos tienden a concentrarse más en la distribución, la parte más lucrativa del negocio.
Anthony Plácido, el jefe de inteligencia de la DEA, le dijo a un panel congresional en junio que las pandillas mexicanas tienen vínculos con grupos de Colombia, la República Dominicana y Jamaica así como con ``pandillas callejeras, carcelarias y de motociclistas que realizan casi toda la venta al detalle que se hace en todo el país''.
Los mexicanos no controlan las cosechas de coca o de opio en América del Sur pero están ''adquiriendo la propiedad de las drogas y empezando a entregarlas ellos mismos a los distribuidores mexicanos en Estados Unidos'', dijo David Murray, un alto asesor de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca (ONDCP).
La DEA ha identificado a 14 ciudades como ''áreas de distribución'': Albuquerque, Brownsville, Dallas, El Paso, Houston, Laredo, Los Angeles, McAllen, Oklahoma City, Phoenix, Tulsa, San Antonio, San Diego y Tucson.
Las agencias policiales de EEUU han descubierto más de 30 túneles por debajo de la frontera construidos por los narcotraficantes. Un ayudante congresional los describió como ``túneles de tipo industrial que usted pudiera encontrar en una mina''.
Los mexicanos también ofrecen un menú más variado de drogas que sus colegas colombianos, que tradicionalmente comerciaban con cocaína y heroína. Según la DEA, México es el segundo mayor abastecedor de heroína en los Estados Unidos después de Colombia, y el mayor abastecedor extranjero de marihuana.
Las pandillas mexicanas también se están convirtiendo en una gran fuerza en el emergente tráfico de metanfetaminas estableciendo laboratorios de producción en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México. En 2004, se confiscaron 3,600 libras de metanfetaminas a lo largo de la frontera suroccidental, un aumento de 70 por ciento en relación con el 2001, según las cifras de la DEA.
Plácido dijo que la administración del presidente Fox ha tenido algún éxito en reforzar su cooperación con sus contrapartidas norteamericanas y en socavar los tradicionales carteles mexicanos de contrabando. Pero nuevos traficantes y sindicatos han surgido en su lugar.
Los funcionarios le echan la culpa a una guerra territorial entre los carteles mexicanos de la droga por una ola de asesinatos y secuestros a lo largo del lado mexicano de la frontera. Estos incidentes hicieron que el Departamento de Estado emitiera tres mensajes advirtiendo a los ciudadanos norteamericanos que evitaran la región, incluyendo uno el pasado 26 de julio.
La lucha contra el tráfico de drogas entre México y EEUU es una tarea formidable porque la frontera es una de las más activas del mundo. Según las estadísticas del gobierno de EEUU, el año pasado 90 millones de vehículos privados, 4.4 millones de camiones y 48 millones de peatones cruzaron de México a Estados Unidos. Y otros 1.1 millones fueron capturados tratando de entrar ilegalmente.
Y luego está la corrupción de la policía mexicana, que Plácido calificó como ``el mayor impedimento individual a combatir seriamente el narcotráfico en México''.
El Congreso está tomando nota del problema.
El representante Mark Souder, republicano por Indiana, que supervisa los problemas de drogas en la Comisión de Reforma Gubernamental, ha advertido que la falta de controles efectivos en la frontera también pudiera afectar ``el contrabando de armas y de terroristas''.
El senador republicano por Indiana Richard Lugar, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, ha presentado legislación para mejorar la cooperación de seguridad entre México, Estados Unidos y Canadá. En una reciente audiencia señalaba que 3,000 inmigrantes ilegales capturados mientras trataban de cruzar la frontera el año pasado venían de ''naciones que han producido o han estado asociadas con células terroristas'' como Somalía, Pakistán y Arabia Saudita.
Algunos analistas le echan la culpa al creciente papel de la frontera mexicana en el narcotráfico a la política norteamericana de concentrar sus recursos antidrogas en Colombia, fuente del 90 por ciento de la cocaína que llega al mercado de Estados Unidos y de la mayor parte de la heroína vendida a lo largo de la costa este de Estados Unidos.
''En los pasados 10-12 años, el presupuesto de interdicción de drogas ha languidecido debido a un cambio de foco hacia la erradicación (en Colombia)'', dijo Adam Isacson, que analiza las tendencias del narcotráfico en el Center for International Policy.
Pero los funcionarios norteamericanos encargados de la lucha contra las drogas dicen que a la larga están poniendo sus esperanzas en el agotamiento del abastecimiento de cocaína y heroína gracias al ataque contra las cosechas y los traficantes en la región andina.
Funcionarios de seguridad colombianos arrestaron la semana pasada a José Aldemar Rendón, un gran traficante del cartel de Norte del Valle, que los funcionarios dicen suministró alrededor de la mitad de la cocaína vendida en Estados Unidos. Colombia ha extraditado a unos 200 narcotraficantes a Estados Unidos sólo en el 2002.
''Es mejor poner una red sobre el avispero'', dijo Murray de la ONDCP. ``No hay que esperar a que se dispersen y se rieguen por todas partes''.
![]() |
