DAISY RUBIO, tras el asesinato de su padre en El Salvador emigró a los Estados Unidos donde ha llegado a tener su propia empresa.
ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
DAISY RUBIO, tras el asesinato de su padre en El Salvador emigró a los Estados Unidos donde ha llegado a tener su propia empresa.

Emigrante, madre de cinco hijos y sin estudios universitarios: Daisy Rubio superó todos los obstáculos y pasó de ser camarera de un restaurante a tener su propia compañía de bienes raíces en Miami.

Nació en la ciudad de Cojutepeque, en El Salvador y cuando tenía 12 años su padre, un comerciante, fue asesinado por desconocidos durante la Guerra del Fútbol entre ese país y Honduras. La madre, de nacionalidad hondureña, decidió emigrar con sus siete hijos a Miami en 1970, atemorizada por las amenazas en su contra.

``Nos mudamos para la Pequeña Habana, a una casita que ya ni existe", recordó Rubio, de 49 años, en su oficina en West Flagler.

Al principio el choque con el inglés fue fuerte. 'Un día mi madre me pidió que la acompañara a buscar trabajo, para que le sirviera de traductora. Fue horrible: me quedé en blanco, muda. Al otro día le pedí a la maestra que me enseñara a pedir trabajo, y repetí tanto 'I am looking for a job' que parecía una cotorra", relató.

La madre comenzó a trabajar en un restaurante y Rubio iba a ayudarla cuando salía de la escuela. ``A los 15 años convencí al dueño de un restaurante en el downtown para que me dejara hacer el turno de 3 a 11 de la noche", rememoró.

A los 16 se casó por primera vez, poco después tuvo a su primer hijo y abandonó los estudios de bachillerato. Más tarde comenzó a trabajar en la desaparecida cadena de restaurantes Sambòs mientras tomaba algunos cursos de oficinista.

``Yo me ocupaba de una amplia área en la parte de atrás, y era bastante agresiva: ya estaba divorciada, con dos hijos y tenía que mantenerlos. Allí conocí al dueño de la compañía Keyes, Theodore J. Pappas. El creía que yo tenía buena personalidad para los bienes raíces y me pagó un curso", dijo.

Pero Rubio no pensó de inmediato en dedicarse a ese negocio: quería realizar su ''sueño americano'' e inicialmente sólo aplicó los conocimientos adquiridos a la compra de su primera casa.

Mantuvo la licencia de agente de bienes raíces y a la par trabajó como vendedora de una agencia de piezas de repuesto de autos y en un negocio familiar de limpieza de alfombras.

Finalmente decidió montar su oficina de agente de bienes raíces en el garage de la casa para dedicarse a la venta de propiedades reposeídas: ``Compré una computadora que me costó $3,000 en 1983. Fui pionera en repartir volantes con información de las casas. Los fines de semana me llevaba a los niños conmigo a enseñar las propiedades".

En 1985 comenzó a trabajar con agencias de bienes raíces. Insatisfecha con las comisiones que recibía, decidió abrir su propio negocio, Allstate Realty Services Inc. Cinco años después, en 1998, Rubio decidió incluir los servicios de hipoteca y creó American Fidelity Mortgage, Inc.

Actualmente la compañía posee 15 empleados. Se especializa en propiedades reposeídas y en programas para primeros compradores de la Oficina Federal de la Vivienda (FHA).

Rubio ha ayudado a numerosos emigrantes a realizar su sueño americano, y le preocupa la posibilidad de que el gobierno estadounidense suspenda el Status de Protección Temporal (TPS) que beneficia a cientos de miles de centroamericanos.

``Tengo familiares aquí que han podido comprar sus casas a pesar de no ser residentes. ¿Que pasará con ellos? El gobierno debería examinar bien lo que va a hacer", opinó.

Este año, Rubio planea abrir una sucursal de su negocio junto a su hija Daisy, también agente de bienes raíces. Otro hijo, Johnny, ya trabaja con ella.

Rubio siente que tiene una cuenta pendiente consigo misma, por haber dejado inconcluso el bachillerato: en el 2004 obtuvo un diploma de asociada en Administración de Negocios y este año planea continuar los estudios en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

''Todos los emigrantes somos triunfadores, y este gran país nos ha dado muchas oportunidades. Me siento bendecida por las cosas que he podido lograr poco a poco. En mi juventud no tenía una idea clara de lo que iba a ser en la vida, pero siempre puse amor en lo que hacía. Siento que mi vida ha sido una lucha por salir adelante'', afirmó.